En una íntima y reveladora entrevista, la senadora Judith Díazcompartió los pilares que han sostenido su trayectoria política y personal, subrayando que su compromiso con el servicio público no es una casualidad, sino un legado familiar de altruismo y una respuesta valiente ante las adversidades de la vida.
Un legado de servicio
Díaz recordó sus orígenes en un hogar donde el servicio al prójimo era la norma. Hija de una madre que impartía educación gratuita y un padre ministro evangélico que recorría las comunidades más apartadas, la senadora destacó que creció viendo cómo la solidaridad transforma realidades. «Aprendí a disfrutar la vida y tener valor para enfrentar las tormentas», señaló, al referirse a cómo ha superado heridas personales para convertirlas en un motor de empoderamiento para otros.
Trayectoria con sentido social
Con una experiencia que abarca diputaciones locales y federales, así como su paso por la Secretaría de Bienestar y CONAFE, Judith Díaz enfatizó su conexión con el humanismo y la justicia social. Destacó que su labor siempre ha consistido en estar «en el territorio», conociendo de primera mano las carencias de quienes viven en las zonas más olvidadas del estado.
Compromiso con la mujer
Uno de los puntos más firmes de su mensaje fue la defensa de la participación política de las mujeres. La senadora advirtió que los partidos políticos que no impulsen y respeten el liderazgo femenino están destinados a desaparecer. «La lucha por los derechos de la mujer es una tradición en mi familia; desde mi abuela que marchó por el voto, hasta hoy que marcho con mis hijas y nietas», afirmó, haciendo un llamado a romper el mito de la rivalidad entre mujeres y fortalecer la sororidad.
Visión de futuro
Díaz reafirmó su compromiso con la transformación social, asegurando que su enfoque seguirá siendo el contacto directo con la gente para entender y resolver sus problemáticas desde la raíz, siempre bajo la premisa de que la política debe ser, ante todo, una herramienta de sanación y servicio.

